Señor Presidente: Es hora de empezar a enderezar lo que está torcido

presidente-y-ministroPor poner un ejemplo, si yo fuera ministro de educación, (sin restar méritos a la buena labor del actual titular) empezaría
- Entregándole un Plan de Trabajo
- Me reduciría el salario
- Cambiaría el vehículo que tengo asignado por uno de menos consumo
- Establecería una comunicación directa con todos los sub-ministros.
- Solicitaría la cancelación de aquellos que sean ineficientes.
- Haría un contacto por escrito con todos los maestros.
- Le pediría a cada director de distrito un informe del trabajo realizado y cuáles proyectos tiene en agenda para mejorarlos.
- Le pediría a cada director de centro educativo un informe del desempeño y cuáles ideas tiene en agenda para mejorarlas.
- Exigiría a todos los maestros completar la prueba de evaluación que se encuentra en http://adprd.com
- Exigiría a todos los maestros adquirir, por cuenta propia, una copia del INDICE DE CIFRAS DOMINICANAS 2017.
- Dejaría de acompañarlo a las inauguraciones de nuevas escuelas. Le recomendaría que el corte de la cinta simbólica se lo dejaran a los 10 estudiantes más sobresalientes de ese recinto y encomendarles, bajo juramento, la responsabilidad de velar por la escuela.
- Limpiaría la nómina del ministerio, eliminando aquellos que están sin realizar ninguna función.
- Haríamos una investigación para que cada maestro nos dijera quién fue su mejor mentor, y en qué forma ha aplicado su enseñanza en su trabajo.
- Haríamos una regla obligatoria de que en cada aula se elija un estudiante como líder o presidente, de manera que sirva de ayuda al maestro a poner orden y disciplina en el curso.
- Penalizar a los maestros que utilicen un lenguaje obsceno.
- Penalizar a los maestros que utilicen incorrectamente nuestro idioma oficial. Por ejemplo, el uso de redundancia al hablar genéricamente para ambos sexos. No es necesario decir alumnos y alumnas; niños y niñas, maestros y maestros, profesores y profesoras… cuando se está dirigiendo a un escenario donde todos están incluidos.
- Se exigiría a cada maestro que impongan a los alumnos, una vez por semana, actividades a favor de su comunidad, barrio, sector. Limpieza de áreas públicas, mantenimiento, corrección de fugas de agua, hoyos en las calles, reparación de pupitres, pintura al plantel escolar. Las actividades comunitarias deberán ser firmadas por el párroco o pastor de esa comunidad y verificadas por el director del recinto escolar.
- Otras ideas que serán derivadas de las anteriores.

“Sed Tengo”, la quinta palabra de Jesús. La mejor interpretación para nuestra sociedad

El Reverendo padre Michel Rosario Vargas, en la Catedral de la Vega, nos da una visión correcta del significado para nuestros días.

Freddy Ginebra descifra el significado de la expresión “Feliz como una lombriz”

Como las lombrices

Artículo publicado por Freddy Ginebra en la Revista ESTILOS del periódico Diaro Libre, el 8 de Abril, 2017

6:14 a.m. –Aún no sale el sol y hace frío. Extraña sensación la de vivir en una isla y en el trópico y sentir frío. El sol aún no se atreve a salir, unas negras nubes atajan sus rayos, desde la ventana de mi habitación atisbo la oscuridad. Espero, quiero caminar por la playa y sentir el mar. A las 7:13 a.m. al fin asoma un primer rayo que se coló tímido entre las nubes. Sonrío, soy feliz como una lombriz, no sé de dónde salió esto, pero me lo repito a diario. Un día de estos voy a entrar en Google y averiguar por qué son felices las lombrices, Google todo lo sabe.

Camino lentamente, una garza con sus alas mojadas me observa desde la orilla, me le acerco pero no se inmuta, no tiene miedo y da unos pasos como demostrándome lo elegante que se ve a orillas del mar, estreno otra sonrisa.

A lo lejos diviso pescadores que se afanan por la pesca del día, Portillo sigue siendo mi paraíso privado. Desde alguna ventana se cuela un rico olor a café y el grito de un niño acabado de despertar. Camino descalzo, siento la arena en mis pies y el vaivén del mar que me acaricia.

Cuando camino solo muchas veces me doy el lujo de escuchar música, esta vez me acompaña Beethoven, lo dejo que me sorprenda, otros días menos profundos camino con Juan Luis, José Antonio, Vitico y hasta Alejandro Sanz, depende del estado de ánimo, a Sonia la pongo cuando la quiero sentir a mi lado, y les confieso que aún la lloro. Sonia tiene el poder, a través de sus canciones, de hacerme sentirla cerca y producirme cantidad de recuerdos a su lado, como la primera vez que la oí cantar en Gente, programa que junto a Héctor Herrera hacíamos a finales de los años sesenta. No puedo negarlo soy un hombre feliz, pudiera vivir de mis recuerdos si quisiera, pero al ser presentista al pasado solo acudo cuando necesito reforzar la alegría de mi presente que por momentos se me torna incómodo.

Imagino a una ballena enana que, perdida en el mar, se acerca a la orilla, le acaricio la cabeza y le indico que el resto de su familia continuó hacia Samaná; ella entiende, siempre entienden las ballenas enanas, y agradecida continúa su camino. Detrás cuatro delfines, en absoluta parranda, juguetean en la cresta de una ola; comienza a llover, primero una llovizna tímida. Me dejo empapar y aumenta mi alegría, la ruta se torna borrosa por la lluvia y el paisaje más hermoso. De mi sombrero comienzan a filtrarse unas grandes gotas de agua, arrecia el aguacero, no intento escapar debajo de una palmera; por el contrario, mar y lluvia, junto a la melodía que escucho, transforman el momento en algo inolvidable.

El sol insiste en espantar la lluvia, un arco iris comienza a formarse en el firmamento… ahora entiendo a las lombrices… son tan felices como yo.

Andrés L. Mateo compara al presidente Danilo Medina con el sapo de una vieja fábula

Reproducimos íntegramente el texto aparecido en el periódico HOY, el jueves 16 de Marzo, del 2017, de la pluma de Andrés L. Mateo
Danilo y el cuento del sapo

AndresLMateoNuevoUn astuto Sapo fue atrapado por unos niños traviesos, y discutiendo qué harían con él se plantearon la alternativa de arrojarlo al río o quemarlo en el fuego. Como se trataba de un Sapo astuto, inmediatamente después que estalló el dilema de los niños, el Sapo fingía temblar de solo pensar que lo lanzaran al agua. Gritaba bien alto que prefería el fuego, y sus exclamaciones eran tan convincentes que los niños malvados olvidaron que la naturaleza verdadera del Sapo era el agua, aunque aun así dudaban: “Por favor arrójenme al fuego, tengan piedad de mí”- les voceaba-, y viraba los ojos como un desesperado, como alguien que, en efecto, se estuviera ahogando. No es que los niños fueran tontos, pero el Sapo torcía los ojos con tanta vehemencia y credibilidad que el solo hecho de mirarlo dibujaba la angustia que significaba morir ahogado. Terminaron por decidir arrojarlo al río, y el temblor del Sapo se agigantó en el mismo momento en que proclamaron su decisión: “!Al agua Sapo cobarde! ,- dijeron los niños- , y con un envión lo arrojaron al río. Tan pronto el Sapo sintió la superficie blanda del agua se impulsó hacia arriba y dio tres vueltas en el aire, los niños alcanzaron a verle la cara risueña y un rictus burlón que no pudieron descifrar del todo, porque el Sapo saltaba y saltaba hasta que se perdió de vista. Los niños sintieron para sus adentros, sin duda alguna, el amargo sabor del engaño.
Recordé esta historia de mi infancia escuchando y mirando al presidente Danilo Medina defenderse de las declaraciones de Gilberto Silva, uno de los administradores de los fondos que ODEBRECHT había destinado para sobornar funcionarios y pagar campañas electorales de los proyectos políticos que tenían perspectiva de ganar elecciones, y que les garantizaban obtener contratos. Gilberto Silva dijo que más de tres mil seiscientos millones de dólares fueron invertidos en esta estrategia de financiar proyectos políticos en cinco países del continente, y que entre ellos estaba la República Dominicana. Es bueno saber que Gilberto Silva no fue, en este tinglado mafioso de carácter internacional, un “carajo a la vela”, y que cuando dijo que Joao Santana fue quien distribuyó ese dinero para cooptar el favor de los proyectos políticos de esos cinco países, sabía perfectamente lo que decía, porque él vivió aquí en la República Dominicana, y trabajó en la oficina de la calle Helio #2, junto a Joao Santana, Asesor del presidente Danilo Medina. Pero la reacción del presidente Medina ante la acusación fue la del astuto Sapo: “
“!Impútenme, Impútenme!- Gritó el presidente.
“¿Por qué no esperan el final de las investigaciones”?
Y culminó con toda esa arrogancia mirando fijamente a los periodistas que lo cuestionaban. Como el Sapo, eligió que lo lanzaran en su elemento natural. Lo que él quiere es que lo imputen, ¡que lo imputen! Claro, toda esa argumentación se puede derribar preguntándole al presidente:
¿Ante quién lo imputo?
¿Ante el procurador?
¿Ante el fiscal?
¿Ante el Jefe de la policía?
¿Ante quién, presidente?
No fue que a Danilo Medina se le olvidó aquello de “mi” Congreso, “mi” justicia, “mi” país; es que como el Sapo lo que prefiere es que lo tiren en su elemento natural. Truena así porque sabe que aquí no hay justicia verdadera, y que el procurador es un alter ego, y que la mayoría de los jueces son políticos con toga y birrete, y que el conjunto de las instituciones padecen de anomia, y que la corrupción es un sistema, y el propio caso de ODEBRECHT es la manera como ése sistema se pone al descubierto y muestra el esqueleto de la descomposición de un régimen mil veces corrupto. Si el presidente quiere que lo imputen que se someta a una investigación verdaderamente independiente, con fiscales creíbles, y jueces honorables. Pero lo que él desea es que, como en el cuento del Sapo, lo arrojen al agua. Un astuto Sapo fue atrapado por unos niños traviesos. Un astuto presidente, atrapado, cree que nos puede engañar a todos, como el astuto Sapo de mi historia infantil.